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Copago: una duda razonable

octubre 31, 2011

Queridos lectores, bienvenidos de nuevo. La de hoy es una verdad difícil de digerir, muchos dejarán de leer en el título, pero los que lleguen hasta el final no podrán otra cosa que rendirse a las evidentes ventajas del copago frente al sistema actual. No por ello los grandes paraísos nórdicos optan por este sistema. Lo verdaderamente divertido de todo este tema es que nuestros políticos podrían haber optado por aumentar los impuestos y el porcentaje destinado a la seguridad social obtiendo un resultado similar al copago y sin embargo, habría obtenido muchos menos críticos y detractores.

Pero… ¿qué es el copago?

Como para todo, existen, de manera general, dos maneras de ofrecer un servicio, uno es el pago al contado, donde pagamos cada vez que necesitamos realizar un servicio. Y otro es el concepto de mutualidad donde se paga una cuota fija por unidad de tiempo independientemente de los servicios que se realicen.

Bien, el copago es una mezcla de ambos. Se trata básicamente de una mensualidad fija tipo mutualidad que hace que cuando paguemos por el servicio, paguemos una cantidad pequeña de dinero que nada tendría que ver con el precio original.

Pero parece que nosotros tenemos un pago por mutualidad. Quiero decir, si yo ya estoy pagando a la seguridad social en modalidad “mutua”, si ahora tengo que pagar de nuevo… ¿No será repago?

Efectivamente, el principal problema del copago es el cambio de mentalidad que requiere. En España estamos acostumbrados a entrar en el hospital y salir sin pagar, el entrar ahora al hospital sabiendo que vas a tener que abonar un dinerito, no es lo mismo.

A todos los españoles, entre los que me incluyo, nos gusta fardar de nuestro sistema sanitario: “El mejor del mundo“, dicen algunos. No por menos los profesionales sanitarios españoles tienen buena fama allí donde van. Su formación es exquisita gracias, en parte, a la cantidad de urgencias y casos que atienden de todo tipo. Después de todo, cualquiera puede ir al médico independientemente de su situación social y sin preocupaciones.

El problema no es la sanidad, el problema somos nosotros. Los españoles estamos más que acostumbrados a abusar de nuestro sistema sanitario.  Acudimos a urgencias para todo y nos molestamos cuando vamos al médico de familia y no nos mandan al especialista. Las urgencias de un montón de especialidades están saturadas y es bastante normal el tener que hacer 2 ó 3 horas de cola. 2 ó 3 horas… Pues tan urgente no será… Digo yo…

Así pues, con este problema de base, la sanidad española sigue siendo excelente, pero sin lugar a dudas puede mejorar mucho. Y sobre todo puede mejorar gracias a un uso efectivo de la misma por parte de los enfermos. Como de costumbre, la mejor solución es la concienciación y la educación de los ciudadanos en la materia, el problema de esto, también como es habitual, es el tiempo que se tarda en conseguir el objetivo.

Aquí es donde entra el copago. El copago, implementado como tasa sanitaria es una barrera psicológica al abuso de urgencias. Ya existen muchos países que implementan el copago con éxito, entre ellos, la envidiada Noruega (idilio socialista donde los haya). Las tasas (que no los impuestos o pagos directos) tienen una característica especial, y es que la ley regula directamente donde deben destinarse esos fondos. Una tasa, aunque cueste creerlo y asumirlo, no es un pago, una tasa es una inversión en el servicio que repercute beneficiosamente sobre el ciudadano. Las tasas se destinan específicamente a mejorar la calidad o a terminar de costear un servicio.

Vale, acepto barco, pero si ponemos una tasa habrá personas que no puedan acceder a todos los servicios. Hay gente que no recibe ingresos…

Este, amigo, es el problema real del copago. Aquí es donde tenemos que prestar especial atención. Es la implementación del copago la que puede resultar enemiga de nuestro sistema sanitario. Efectivamente no todo el mundo puede destinar 15 euros por consulta, sobre todo ante una enfermedad larga… Pero… ¿y si utilizáramos el modelo Irlandés? En Irlanda, los bajos ingresos no pagan, es decir, tú llegas al hospital con tu certificado de exención de copago y listo. Sanidad como la de antes. O podríamos ir un paso más allá para efectivamente eliminar los abusos. Pero como esto sería discriminación positiva, podríamos hacer que los demás pagaran una tasa asequible y en función de si es un abuso o no (siguiendo unos baremos que podemos discutir, por ejemplo, constipado y acudir a urgencias es un abuso) se le descontara en la declaración de la renta.

Como bola extra, propongo una solución alternativa, traída también directamente de algún país nórdico, y es la llamada telefónica, básicamente es un filtro a las personas que pueden acudir a urgencias. Un médico realiza un telediagnóstico previo y te indica si debes o no debes ir a urgencia/especialista en función de unos síntomas sencillos o de si debes esperar un par de días antes de acudir.

Lo único que tengo claro es que de no implementarse un método que evite la situación deficitaria de la sanidad española, iremos irremediablemente a una sanidad tipo estadounidense y señores, como diría un amigo mío, la salud no tiene precio, la gente se hipoteca por culpa de su salud en USA. Hay que hacer algo.

Conclusión: Lo que está clarísimo es que el copago no es malo per sé como nos quieren hacer pensar algunos. El copago será mejor o peor en función de la implementación que tenga. Lo básico es que sea una tasa, a partir de ahí, ya veremos.

Y tú… ¿qué propones?

Agur.

Os dejo algún linkito de la implementación del copago en otros países link. Otro Link que habla de cómo y cuánto se abusa de las urgencias en España.

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4 comentarios leave one →
  1. marzo 24, 2013 12:10 pm

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  2. heyerdahlthor permalink
    noviembre 8, 2011 4:59 pm

    Ahora hablando más en serio… se puede proponer un pago en el servicio de urgencias, a ser definitivamente cargado según valoración facultativa.
    De otra manera nos estaremos cargando con el sistema de atención primaria, el sistema de atención social que con tanto esfuerzo y trabajo han ido construyendo los profesionales de atención primaria. Los centros de salud de muchos pueblos, barrios, ciudades dormitorio, etc… se han convertido en verdaderos centros de Atención Social Primaria y los médicos de cabecera muchas veces actúan como catalizador del Sistema de Servicios Sociales o la Protección Social, como queramos llamarlo.
    El copago (que a mí me suena a pienso para gallinas…) o lo que sea que se haga, ha de ser definido por cuerpos de profesionales del sector. Los políticos ya han demostrado sobradamente su incapacidad, casi congénita diría yo, de hacerlo.
    Es importante que la sociedad civil sea consciente de esto y que sea desde los propios centros de atención desde dónde nazcan las propuestas y enmiendas a un sistema, que por excesívamente poli-buro-cratizado, les axfixia incluso en su capacidad productiva.

  3. heyerdahlthor permalink
    noviembre 8, 2011 4:48 pm

    En Noruega lo que está es el pago y punto. Que el precio sea compartido es a lo que se llama copago. Aún así, el sistema no se libra, ni se librará aquí, de los “trolles del médico”. Allí están muy bien identificados, por ser además el país de los trolls. La cuestión es que muchos profesionales de la salud lo están, digamos, reclamando para evitar algo que se produce efectivamente en todos los servicios de atención primaria de la ancha y grande España, o el Estado Español, como decía Lichis.
    Allí han establecido un sistema, por el cual, se establecen una serie de visitas que hacen catalogar el problema del paciente como crónico o de larga duración y esos pacientes verán devuelto el importe de sus visitas al médico, al cabo de unos mesecillos.
    Si en España se imita el modelo Noruego al pie de la letra (que es lo que siempre se intenta hacer), se volverá a caer en el error de aplicar un sistema exógeno sin atender a los determinantes endógenos.
    Aquí, la cosa es mucho más dura, porque se ha de asumir, que un porcentaje muy alto de los abuelitos y abuelitas que inundan las consultas cuando las plazas no están soleadas, hace un uso indiscriminado de “eso” que fué lo bueno que hizo Franco “y que ahora estos se están cargando, unos y otros, porque da igual quién esté, que lo hacen todos mu mal”.
    Y esto supone perder votos a pasos agigantados, por lo que me temo que lo que al final se hará, será vovler a copiar, que ya decía Unamuno que no sólo era más barato, sino que además lo inventaran ellos (´pa que se jarten de ganar a costa nuestra´le faltó recoger al cronista que andaba con don Miguel) y los pobres profesionales del sistema público se verán con un papeleo nuevo inmenso para acabar devolviendo el dinero a aquellos pacientes que precisamente les colapsan la consulta.
    Dice… pesimista… sí. Ni aún pagando…

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  1. Copago: una duda razonable

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